14/12/2015

Cuidado con las “supermamás”

Proteger a tus hijos más de la cuenta puede limitar su capacidad creativa e inmunológica. ¡Ofrecerles retos la mejora!

 

Al biólogo e intelectual E.O. Wilson le preguntaron una vez cuál era el principal obstáculo para el desarrollo de los niños. Su respuesta fue: “la supermamá”. Porque las supermamás intentan eliminar el ensayo y error y la antifragilidad de la vida de los niños.

Nicholas Nassim Taleb dedica un libro de 639 páginas, “Antifrágil, las cosas que se benefician del desorden”, a mostrarnos cómo el modo en que vivimos nos está llevando a fragilizarnos poniendo en riesgo nuestra supervivencia personal, la supervivencia de nuestras organizaciones y la supervivencia de nuestra especie entera.

Volviendo a las “supermamás”, lo que éstas no saben es que para tener un cerebro sano, creativo, capaz de tomar buenas decisiones y de mantenernos saludables, necesitamos actuar, experimentar y explorar.

Sabemos que el cerebro destruye las conexiones que no hayan sido transformadas por la experiencia.

  • Hasta los 11años perdemos las neuronas que no encuentran un equipo
  • En la apoptosis neuronal que tiene lugar durante la adolescencia perdemos los conjuntos de neuronas que no están validados por la experiencia
  • Las ratas en libertad desarrollan un cerebro un 25% más grande que las ratas en cautividad; y esta diferencia ocurre en tan sólo tres meses de comparación

Parece que las “supermamás” tampoco saben que el esfuerzo no es optativo.

Los circuitos de las neuronas que se activan conjuntamente van recubiertos de una capa de mielina que es el medio que facilita las transmisiones de los impulsos eléctricos entre ellas. El grosor de este recubrimiento aumenta con el esfuerzo, o sea, con el uso continuado del circuito. Mayor grosor se traduce en más velocidad de transmisión (que puede llegar a ser multiplicada hasta por un factor de 100) y también en la reducción de hasta un factor de 30 en el tiempo refractario, es decir, en el tiempo de espera o descanso necesario antes de que el circuito pueda volver a activarse con la misma eficiencia mostrada al inicio. Así pues, esforzarnos tiene premio: nos permite ser más ágiles y más eficientes.

Por otro lado, los estudios demuestran que necesitamos retos: Los retos aumentan nuestra antifrágilidad, o sea, nuestra capacidad de responder a retos cada vez mayores.

Los mejores caballos pierden cuando compiten contra otros más lentos y ganan con rivales a su altura. La ausencia de retos perjudica a los mejores.

Nuestra pérdida de interés por el esfuerzo y por los retos es antinatural porque la naturaleza nos premia el esfuerzo.

Para que continuemos con vida, nuestra biología nos recompensa cada vez que satisfacemos una de nuestras necesidades de supervivencia básica como comer por ejemplo. Pues bien, la recompensa hormonal que recibimos cuando llevamos a cabo nuevos descubrimientos, es tan o más importante que la que deriva de satisfacer nuestras necesidades de supervivencia básicas. La gratificación es tan intensa que podríamos olvidarnos de comer o de dormir, por ejemplo. Los experimentos llevados a cabo con ratones en los que se les da a elegir entre estimular su centro de gratificación o comer, demuestran que prefieren lo primero.

El citado experimento explica científicamente por qué podemos olvidarnos de comer y dormir, y a pesar de ello mantener la energía y el buen humor, cuando estamos absorbidos por actividades que nos resultan interesantes y demandantes; porque la gratificación hormonal que dichas actividades nos deparan es superior a la gratificación hormonal que nos depara comer; además el grado de placer asociado a la gratificación hormonal es superior al grado de dolor físico con el que el cuerpo nos avisa de que necesitamos comer.

Otros experimentos, llevados también a cabo con ratones, demuestran que un entorno estimulante puede compensar los efectos nocivos del envenenamiento con plomo. Para reflexionar…

Todos tenemos claro que comer es una necesidad de supervivencia básica. Pero a partir de hoy, deberíamos empezar también a tener claro que aprender, inventar, descubrir y explorar son también necesidades de supervivencia básica porque practicarlas mejora nuestra salud física, emocional y mental, mientras que no practicarlas disminuye nuestra claridad y agilidad mental y también nuestra respuesta inmunológica quedando más indefensos frente a las agresiones del medio.

Estoy totalmente de acuerdo con el que fuera un libro best-seller en su momento, “Más Platón y menos Prozac” de Lou Marinoff.

Ocurre lo mismo con los Retos: “Más Retos y menos Prozac”.

 

Juna Albert

Experta en innovación y liderazgo, fundadora d Inno+
y miembro del Comité de Expertos
de la Fundación para la Creativación

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