16/09/2015

3 pasos para ayudar a tus hijos a salir de su zona de confort

Uno de los elementos más peligrosos para la capacidad creativa es la Zona de Confort.
¡Descubre cómo superarla!

 

La zona de confort es aquel espacio donde nos sentimos cómodos realizando actividades que ya conocemos y dominamos, allí donde la cantidad de imprevistos es relativamente pequeña y la posibilidad de fracaso casi inexistente. 

El miedo nos mantiene en nuestra zona de confort evitando entornos o situaciones que no dominamos y que nos pueden poner en evidencia. Pero todo el mundo, niños/se y adultos, necesitamos salir de esta zona porque es a fuera donde se produce el conocimiento, el crecimiento, la vida: en la zona mágica.

Hoy te damos unos consejos para ayudar a tus hijos a cruzar de su zona de confort hacia su zona mágica:

Demuestra
El primer paso es demostrar que salir de la zona de confort es positivo, pase lo que pase. Es importante que te muestres ante tus niños/as como una persona real, no un superhéroe o superheroïna que no teme a nada, que está seguro/a de todo i que domina cada situación. 

Los niños/se aprenden de los superhéroes a esconder sus sentimientos, a mostrarse seguros a pesar de tener miedo y a mantenerse en su zona de confort para no hacer tambalear su mundo.

Si quieres ayudar a tus hijos a superar la zona de confort, muestra tus sentimientos de forma natural y explícales alguna situación real que te de miedo (perder el trabajo, que se hagan daño...) y qué acciones haces para salir de tu zona de confort.

Por ejemplo: “Me da miedo que te hagas daño y por eso no te dejo subir al tronco. Pero, si te hace mucha ilusión, puedes subir. Yo me quedaré al lado para ayudarte si me lo pides”.

Acompaña
El segundo paso para apoyar a tus hijos en su camino hacia la zona mágica es ayudarlos a pensar y poner en práctica estrategias para que pasen seguros de una zona a otra.

Es como cogerlos la mano cuando pasan por encima de un tronco haciendo equilibrios: les das seguridad, pero ellos tienen el mérito de cruzar el tronco.

Hablad abiertamente de las angustias y malestares que provocan las cosas nuevas y dales ejemplos o consejos de cómo podrían superar esas situaciones, siempre dejando que sean ellos los que tomen la decisión final (aunque tú estés anticipando un fracaso, tienes que dejar que se equivoquen).

Por ejemplo: Si le da miedo ir a una escuela nueva, pregúntale qué es exactamente el que le da miedo (no tener amigos, sentirse solo/a...) y buscáis conjuntamente la manera de pasar a la siguiente zona (visitas previas, encuentro con el/la maestro/a...).

Recoge
Salir de la zona de confort significa asumir que los pasos que damos pueden traer éxito o fracaso.

En el primer caso, se genera un aprendizaje positivo que hace ampliar la zona de confort y hace que la zona de aprendizaje vaya un paso más lejos.

En el segundo caso, se corre el riesgo de crear un aprendizaje con connotaciones negativas que reduzca la zona de confort.

Por eso es muy importante que, en este segundo caso, les ayudemos a preguntarse 3 cuestiones clave:

¿Por qué no ha salido bien? 

¿Qué podría haber hecho para que saliera mejor? 

¿Qué haré la próxima vez? 

De este modo les ayudaremos a analizar la situación y a que sean conscientes de que de los fracasos también se aprende (a veces, más que de los éxitos).

Es decir, les recogeremos del suelo con delicadeza y miramos de encontrar otra manera de pasar por el tronco sin caer, poniendo énfasis en aquello que ya ha aprendido con la caída.

Por ejemplo: Después del primer día en la escuela nueva, no han hecho amigos y se sienten mal. Quizás, después de hacerse las tres preguntas clave, descubrís que no se han acercado a nadie y que han tenido mala cara todo el día. Es evidente que con esta actitud no hará amigos y se propone que al día siguiente saludará a algún niño/a y le pedirá para jugar.


Os recomendamos ver este vídeo de Inknowation para saber más sobre las zonas de confort, desconocida, pánico y mágica! https://www.youtube.com/watch?v=40mbsKBSWwY

Y os animamos a buscar la zona mágica de vuestros hijos con LA CREATIVACIÓN EN CASA!


Cati Hernández
Psicopedagoga en Fundación para la Creativación

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